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Codirector del Banco de la República: Las complejidades del debate pensional en Colombia

19 julio, 2018

El sistema de pensiones nacional tiene problemas profundos, como su baja cobertura y su insostenibilidad financiera, que hacen urgente una reforma en la materia. El problema es cómo hacerla.

El debate pensional ha venido a ocupar, con razón, un papel central en las discusiones nacionales recientes. Es una de las áreas de la política social donde las inequidades son más agudas y un tema central para la política fiscal, dados los altos recursos públicos que se necesitan para cubrir las obligaciones actuales.

Por este motivo, el Banco de la República, en conjunto con la Organización Internacional del Trabajo y la Fundación CiSoe, organizó el pasado 6 de julio un debate en el cual se presentaron diagnósticos sobre los problemas del sistema actual y las distintas propuestas de reforma sobre la mesa, así como análisis de las tendencias internacionales y latinoamericanas, a cargo de expertos de la OIT y la Cepal y de dos conocidos analistas chilenos.

Pese a la diferencia entre las propuestas de reforma, hubo acuerdos en el diagnóstico de los problemas que genera el sistema actual: su baja cobertura, sus inequidades, su insostenibilidad financiera, los problemas asociados a la existencia de dos regímenes que compiten entre sí con reglas de operación muy diferentes y los que genera el activismo judicial en este campo.

Sobre el primer tema, lo que se debe resaltar es que apenas una cuarta parte de la población de más de 65 años tiene hoy en día una pensión, y sólo el 5 % en el caso de las mujeres. Además, este problema sólo se solucionará parcialmente en el futuro, ya que quienes cotizan son menos de la mitad de la población y muchos de ellos no completarán el número de semanas de cotización necesarias para tener una pensión. Una de las consecuencias de todo ello, como lo señaló el director de Fedesarrollo, es que la pobreza de los adultos mayores en Colombia es una de las más altas de América Latina.

Una alternativa, apoyada por todos los participantes, es ampliar significativamente dos programas que ya existen: Colombia Mayor y Beneficios Económicos Periódicos (BEPS). El primero debería alcanzar rápidamente a todos los adultos mayores pobres y el beneficio aumentarse gradualmente desde el monto muy reducido que tiene hoy en día. Por su parte, el segundo debería verse como una forma de ahorro de los trabajadores informales para la vejez.

La mejor alternativa es converger hacia un sistema similar al que introdujo Chile en 2008, mediante el cual se garantizaría a todos los colombianos una pensión básica que se complementaría con cualquier ahorro que hayan realizado a lo largo de su vida, ya sea cotizando a pensiones o a BEPS. Es, además, esencial, como lo señalaron la presidenta de Colpensiones y otros participantes, que los ahorros pensionales realizados por aquellos que no cumplan con el número de semanas de cotización se les entreguen en forma de rentas vitalicias y no como un bono pensional. También debería existir la posibilidad de que, después de cierta edad (digamos 65 años), quienes no hayan completado las semanas de cotización puedan hacer pagos en bloque por las que les faltan para recibir una pensión.

A juicio de varios de los expositores, una reforma de carácter constitucional que se debería introducir es permitir, durante un período de transición, que se paguen pensiones inferiores al salario mínimo. Esto permitiría integrar a Colombia Mayor y a BEPS al sistema de pensiones, como el pilar de pensión básica y un complemento de ahorro para la vejez, respectivamente. Obviamente, esta norma debería garantizar que la pensión básica se ate al salario mínimo después del período de transición.

El debate resaltó, a su vez, cuatro inequidades básicas del sistema actual. La primera, ya señalada, es la bajísima cobertura pensional que existe y que continuará existiendo si no se reforma. La segunda son la cobertura y las pensiones más bajas que reciben las mujeres, lo cual demuestra que la edad más baja de jubilación para ellas es un privilegio más bien ficticio.

 

 

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